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Señales no verbales de interés para el docente

Está claro que el comportamiento no verbal no debe ser estudiado de forma aislada al proceso total de comunicación. La comunicación engloba ambas vertientes, la verbal y la no verbal, y toda interacción social necesita de la comunicación no verbal. Para Argyle (1969) algunos de los hallazgos más importantes en el campo de la interacción social giran en torno a la forma en que la interacción verbal necesita el apoyo de la comunicación no verbal. En las situaciones de aula podemos observar comportamientos no verbales, que vinculados a la comunicación verbal, pueden resultar de interés para el docente.

Los elementos no verbales en situaciones de aula están presentes en la aceptación de ideas, en la comprensión de las mismas, en los silencios tras el profesor lanzar una pregunta al auditorio, etc. Ante una pregunta que lance el profesor a sus alumnos, las señales no verbales se muestran en ese alumno que ha estudiado y agita la mano de manera entusiasta, porque está seguro de conocer la respuesta, o en ese alumno que evita la mirada, que evita todo contacto ocular con el profesor, porque no sabe la respuesta. A través de la expresión facial y de la elevación o descenso de las cejas también podemos recibir retroalimentación sobre si conoce o no la respuesta a la pregunta planteada. También, a través de la retroalimentación visual, el profesor puede determinar la comprensión por parte de los estudiantes ante su exposición.

Eibl-Eibesfeldt (1972) denominó “destello de cejas” a ese rápido subir de cejas que se mantiene unos 6 segundos y que observó en europeos, balineses, papúes, samoanos, indios sudamericanos, bosquimanos y otros. Knapp (1982) afirma que este comportamiento suele observarse a menudo en el saludo amistoso, pero que puede verse también en gente que aprueba o acuerda, busca confirmación, flirtea, agradece, comienza y/o enfatiza un juicio. Para este autor, en definitiva, ese movimiento indica una solicitud o aprobación hacia un contacto social; pero también a veces se producen movimientos de cejas que parecen indicar aspectos negativos como desaprobación, indignación o amonestación. Estos últimos suelen ir, con frecuencia, acompañados de mirada fija y/o levantamiento de cabeza con descenso de párpados, con lo que se señala un cierre del contacto.

Pero el comportamiento no verbal por parte del profesor también está presente en determinadas expresiones faciales de amenaza, o por el tono de voz cuando reprime determinadas conductas. Por la disposición de los asientos y como distribuye a los alumnos ante un examen, el profesor también da información sobre la confianza depositada en ellos. Y lo más peligroso, en ocasiones la información que el profesor envía a los alumnos por los tres canales (visual, verbal, paraverbal) es incongruente, por ejemplo cuando se le anuncia al alumno que tiene todo el tiempo que necesite para su exposición ante una pregunta planteada, pero las constantes miradas al reloj y cierta inquietud por parte del profesor denotan lo contrario.

También podríamos hablar aquí de las sutiles influencias no verbales que se producen cuando se tienen en cuenta las informaciones previas facilitadas sobre capacidades de los alumnos. Me refiero al conocido efecto Pigmalión descubierto por Rosenthal y Jacobson (1968). Estos autores le pasaron un test de cociente intelectual a un grupo de alumnos, antes del ingreso en un centro de primaria. Después, con independencia de los resultados del test, le asignaron a una serie de alumnos puntuaciones muy elevadas en dicho test, lo que podría predecir un alto rendimiento intelectual en el curso que comenzaba. Los resultados de estos “brillantes” alumnos fueron comunicados a los profesores que les impartirían clases. Pues bien, curiosamente en el test de cociente intelectual realizado al finalizar el curso, estos estudiantes mostraron una mejora considerable. Rosenthal y Jacobson atribuyeron estos resultados tan positivos a las expectativas del profesor y a la manera en que habían tratado a estos “brillantes” estudiantes.


¡Y qué decir del aspecto del aula y demás ambientes diseñados para la enseñanza que pueden facilitar o dificultar la participación activa por parte del alumno!. Cuestiones como el espacio entre asientos, la distribución de estos o la ubicación de las ventanas son solo algunos ejemplos. Pero dejemos este tema para otro momento.

¿Seguimos aferrados a un sistema de enseñanza tradicional?

El docente, y el sistema educativo en general, deben ser conscientes de la importancia de acercar de una manera entendible y amena la ciencia al alumno. Esos sistemas de enseñanza añejos, basados en clases magistrales donde el alumno es un sujeto pasivo deberían estar fuera de la órbita de la enseñanza reglada. Sin embargo, en muchos centros escolares se continúa impartiendo docencia con clases magistrales al uso, o empleando un tono árido y poco entusiasta en las exposiciones. En otras, como en las clases de filosofía de una de mis hijas, el profesor no explica mucho y los alumnos son evaluados de su capacidad de memorización sobre cosas que no entienden;  yendo encaminados los criterios de evaluación a completar una serie de frases en un texto incompleto sobre tal o cuál autor. Sin embargo, en las clases de filosofía del mismo centro, otro profesor evalúa los conocimientos adquiridos haciendo preguntas abiertas sobre tal o cuál autor y a las que tienen que responder con una mínima extensión.
Pienso que no se trata de formar mentes con alta capacidad de almacenamiento de la información, tampoco a enciclopedias andantes, ¿dónde queda aquello de tratar de fomentar la capacidad de análisis crítico del alumno?, ¿formamos estudiantes competentes?, ¿tenemos claro qué competencia tratamos o debemos tratar de evaluar?
Recordemos que los contenidos necesarios para el desarrollo de una competencia son el saber (datos, hechos, conceptos, etc.), el saber hacer (habilidades, destrezas, técnicas a aplicar...), saber ser (normas, actitudes, valores, intereses que llevan a unas convicciones y a asumir unas responsabilidades) y saber estar (predisposición a la comunicación interpersonal y al entendimiento, favoreciendo un comportamiento colaborativo). No perdamos el norte, no todo es acumular datos. Debemos asegurarnos de que el alumno adquiera las competencias mínimas para que en un futuro, no tan lejano, consiga alcanzar un eficiente desempeño en la profesión que elija, independientemente de en qué centro estudie o qué profesor le haya tocado en determinada asignatura. ¿Seguimos tomando como criterios de evaluación sólo el saber?
El docente debería ser lo suficientemente “competente” como para “saber” identificar cuáles son los requerimientos fundamentales (competencias) plasmados en el currículum y, a partir de ahí, diseñar aquellas situaciones de aprendizaje que fueran necesarias para conseguir el progreso del alumno y sin los cuáles fracasaría, o conllevaría un aprendizaje modesto en los niveles posteriores. Pienso que un docente “competente” debe buscar qué es lo esencial de su asignatura y establecer criterios de evaluación buscando la constatación de que esos conocimientos han sido adquiridos. Pero muchas veces sucede que, como docentes, identificamos contenidos poco importantes, contenidos que constituyen aspectos abstractos, poco aplicables y de mínima relevancia para la preparación general del alumno y, sin embargo, los incluimos como un criterio de evaluación porque pensamos que nos permite discernir entre el alumno que ha trabajado más, respecto al que ha trabajado menos. Bajo mi punto de vista, tratar de distribuir preguntas con distinto índice de dificultad no debería consistir en incluir preguntas de mínima relevancia.
Si el conocimiento es cambiante cada día ¿por qué seguimos poniendo el mayor peso de la enseñanza en los datos, en los conceptos, en el saber? ¿No será mejor facilitar a nuestros alumnos las herramientas para que ellos mismos puedan adquirir por si solos el conocimiento?
Todos hemos oído o leído, en alguna ocasión, aquel tópico de la historia de la educación en España sobre el aprendizaje de la lista de los reyes godos, pero me llama la atención que en los tiempos que corren, en algunos centros, todavía se mantengan estilos de enseñanza donde la prioridad son las pruebas memorísticas. Pienso que como docentes debemos velar por el progreso educativo, pero por un progreso educativo responsable, basado en competencias, evidenciando logros y retroalimentando al alumno sobre los mismos, identificando debilidades que le permitan retomar el camino hacia los objetivos marcados en el currículum y, sobre todo, potenciando sus fortalezas.

¿Preparamos a los alumnos para el pasado o para el futuro? En el siguiente vídeo se hace hincapié en la necesidad de formar a estudiantes que piensen de forma creativa, innovadora, crítica e independiente, pero con un sistema de enseñanza más personalizada, más basada en las fortalezas y necesidades de cada alumno. Os dejo con ese interesante vídeo:

USO DE RECURSOS DE AULA

Normalmente, cuando hacemos una exposición ante nuestros alumnos, todos los profesores hacemos uso de algún recurso para comunicar más y mejor los contenidos que tenemos previstos (pizarra, papelógrafo, fotografía, diapositivas, retroproyectores, vídeos, ordenadores, etc.). Muchos de esos recursos han quedado ya en desuso, por lo que me centraré exclusivamente en algunos recursos educativos digitales.
 
Está claro que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han supuesto un gran avance en las posibilidades de diferentes actividades que podemos llevar a cabo en el aula. Hoy en día existen gran cantidad de recursos digitales, tanto elaborados por empresas comerciales, como por los propios profesores (procesadores de texto, presentaciones, hojas de cálculo, programas de edición de vídeo, weblogs, etc). Por otra parte, hoy en día las TIC nos permiten colaborar con otros colegas en un mismo proyecto a kilómetros de distancia, contactar con alumnos en horarios fuera de clase, mantener videoconferencias con ellos y un largo etcétera.
 
Sabemos que los ordenadores son instrumentos que se pueden emplear con objetivos didácticos muy diferentes y que, probablemente, el uso más extendido hoy en día es el que hacemos en el aula a base de presentaciones en power point.

 
Power point es una magnífica herramienta para crear presentaciones por su flexibilidad y fácil manejo. Pero existen otras alternativas ofimáticas disponibles en MS Office, como los gestores de presentaciones de OpenOffice y de Lotus Symphony. Estas dos herramientas siguen la línea de power point y son bastantes similares a ella. Yo reconozco que siempre he sido de los típicos "profes" del power point pero un día descubrí a los profesores Roberto Nuñez y Nicolás Marchal hablarndo sobre "prezi" y ello me dio pié a que intentara "ampliar" mi horizonte sobre el mundo de las presentaciones. Gracias compañeros por aquella conversación.
 

Sin embargo Prezi es diferente, ya que es una alternativa online y colaborativa. Es como un gran lienzo donde vamos añadiendo imágenes y configurando nuestra presentación en 3D. Los lienzos con zoom de prezi abren el aula al aprendizaje interactivo pudiendo hacer de las clases una experiencia comprensible y amena. Cuando queremos mostrar una idea, la imagen que hemos configurado se mostrará como si una cámara estuviera enfocando a ese cuadro, pudiendo pasar con un zoom de un detalle a otro, haciendo giros de cámara, etc.

Una gran diferencia de Prezi respecto a Power point es que la presentación la puedo hacer de forma colaborativa, esto es entre varios componentes o entre varios equipos de trabajo (ejemplo un equipo podría encargarse de la parte más técnica a base de gráficos, otro de las imágenes, etc.). Existe una versión gratuita de Prezi que nos da un espacio de almacenamiento de 100 MB al año, pero tiene el inconveniente de que esas presentaciones son públicas. También existe licencias educativas para profesores y alumnos gratuitas y de pago que ofrecen la posibilidad de privacidad y mayores almacenamientos. En otras versiones de pago las presentaciones son privadas e incluso sin conexión, además de ofrecer un almacenamiento (500 MB o 2 GB) y posibilidades mucho mayores.
Otro tipo de herramienta es la SlideRocket, muy útil para aquellas organizaciones que necesitan hacer un uso intensivo de presentaciones con múltiples funcionalidades para el equipo de marketing y la posibilidad de crearla de forma colaborativa. Así esta herramienta permite saber cuántas personas han visto una presentación y el impacto que ha tenido (cuánto tiempo han estado con ella). Además  permite importar presentaciones creadas con otros programas, o traerlas desde Google docs y transformarlas luego a PDF, insertarlas en web, etc.

Por último la herramienta Impressive (basada en tecnología Pyme) nos permite realizar presentaciones con documentos PDF, o archivos de imágenes, de forma sencilla y eficaz. Se trata de un software libre multiplataforma que permite centrar la atención del auditorio en los aspectos de la diapositiva que nos interesa, gracias a sus cajas de luz (la zona que nos interesa resaltar es iluminada con una especie de foco de luz circular o rectangular). También tiene un montón de posibilidades en cuanto a la transición de diapositivas.

Empleemos la herramienta que empleemos, lo que sí es importante es que tengamos en cuenta que su utilización debe ser sencilla; en el sentido de que no se debe tratar de impresionar al auditorio con bonitos “espectáculos”, “malabares” o “karaokes”. Simplemente debemos tratar de enriquecer el mensaje verbal para facilitar la compresión del alumno de lo que estamos exponiendo.
Así a la hora de diseñar las diapositivas debemos tener en cuenta el color del fondo elegido y que exista el mayor contraste posible con el color de la letra (un fondo claro exige un texto oscuro y viceversa). También es aconsejable no emplear combinaciones de colores fuertes próximos en la paleta de colores (rojos con azules, azules con verdes…).


También debemos tener en cuenta que aunque el contraste y luminosidad que aparezcan en el monitor de nuestro ordenador sea adecuado, la proyección a través del proyector del aula nos puede jugar una mala pasada. A todos nos ha ocurrido alguna vez que hemos tenido que impartir una sesión en un aula de un centro distinto al nuestro y, ya sea por el desgaste de la lámpara correspondiente, por la distancia del proyector a la pantalla, o por la configuración del proyector, nuestra presentación ha perdido muchísima calidad y visibilidad.
Otro elemento a tener en cuenta es el tamaño de letra a emplear en esas diapositivas. Siempre deberíamos pensar en el límite del tamaño de letra que es visible desde la última fila del aula. En este sentido, nunca deberíamos emplear un tamaño inferior a un Arial 12 y, siempre que fuera posible, deberíamos tender a tamaños mayores (18, 20, 24 y hasta 28).
Respecto al tipo de letra, lo importante es que sea reconocible y se facilite la lectura del texto (a ello puede contribuir el uso de la negrita).

Retomando la idea de sencillez, a la hora de elaborar las distintas diapositivas, debemos tender a que todo lo que allí aparezca sea captado por el alumno en pocos segundos. Con ello me refiero a que hay que evitar que la trasparencia se convierta en un chuleta para el profesor, o en los apuntes para el alumno (he tenido que soportar muchas sesiones de aula como alumno de diversos cursos y créanme que esas diapositivas con textos como ”páginas de Biblia” echan para atrás y aburren a cualquiera).

Las diapositivas con excesiva información provocan el rechazo del alumno y desvían su atención a la lectura y compresión de la misma, y no a lo que está transmitiendo el profesor. En este sentido quizás resulte excesiva la regla del 6 x 6 (“6 líneas por transparencia y 6 palabras por línea”), pero debe ser una regla de oro el que tengamos en cuenta que el exceso de información distraerá al alumno y que lo que aparezca en dicha diapositiva debería ser procesado por el alumno de un solo golpe de vista. En definitiva, interesa reducir la carga cognitiva de las diapositivas o, lo que es lo mismo, reducir la fluencia cognitiva o grado de esfuerzo intelectual que debe realizar el alumno para comprender algo. Hoy sabemos que las diapositivas fáciles de procesar generan más sentimientos positivos y mayor disposición al acuerdo.

Actualmente son muchos lo REPOSITORIOS DE RECURSOS EDUCATIVOS ABIERTOS donde podrás encontrar presentaciones y vídeos que te puedan servir a la hora de impartir tu asignatura. Pulsa sobre los enlaces para saber más…

CNX Materiales de aprendizaje en un espacio abierto

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A la hora de crear tus recursos educativos puedes utilizar gratis fotografías de bancos de imágenes, siempre que estén en Dominio Público o tengan licencia abierta. Te dejo aquí algunas direcciones de los denominados BANCOS DE IMÁGENES DE USO LIBRE:

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ELABORACIÓN DE UNA UNIDAD DIDÁCTICA

Si te dedicas a la docencia es importante que elabores tus Unidades Didácticas de forma adecuada. Para ayudarte en esta tarea he diseñado esta presentación en prezi, a la que puedes acceder desde el enlace o visualizarla aquí mismo a pantalla completa. En ambos casos, puedes moverte libremente con el ratón (clickeando en la parte que te interese) y el scroll (efecto zoom), o ir pulsando la flecha de avance. Espero que te sea útil.



Bibliografía del blog

Alcolea, A. (1995). Técnicas de expresión oral. Madrid: Pd.

BirdWhistell, R. (1952). Introduction to Kinesics. University of Lousville Press.

Carnegie, D. (1979). Hable más eficazmente. New York: Dale Carnegie & Associates, Inc.

Davis, F. (1993). La comunicación no verbal. Alianza Editorial.

Flusser, V. (1994). Los gestos: Fenomenología y Comunicación. Herder.

Hall, E. (1976). La dimensión oculta. (F. Blanco, Trad.) México: Siglo Veintiuno.

Infante, I. (1986). El lenguaje del rostro y de los gestos. Madrid: Quórum.

Knapp, M. L. (1980). La comunicación no verbal. El cuerpo y el entorno. Barcelona: Paidós.

Labrador, F. J., Cruzado, J. A. y Muñoz, M. (2005). Manual de Técnicas de Modificación y Terapia de Conducta. Madrid: Ediciones Pirámide.

Mínguez, A. (1999). La otra comunicación. Madrid: ESIC.

Pease, A. (1986). El lenguaje del cuerpo. Buenos Aires: Sudamericana Planeta.

Poyatos, F. (1994). La comunicación no verbal I: cultura, lenguaje y conversación. Madrid: Istmo.

Poyatos, F. (1994). La comunicación no verbal II: paralenguaje, kinésica e interacción. Madrid: Istmo.

Rebel, G. (1995). El lenguaje corporal. EDAF.

Santiago, P. (1985). De la expresión corporal a la comunicación interpersonal: teórica y práctica de un programa. Narcea.

Stuart, C. (1990). Técnicas básicas para hablar en público. Madrid: Deusto.

Vallejo-Nájera, J. A. (2005). Aprender a hablar en público hoy. Barcelona: Planeta.

Van Manen, M. (1998). El tacto en la enseñanza. Barcelona: Paidós.

Whiteside, R. (1990). El lenguaje del rostro. Deusto.

Wolf, C. (1966). Psicología del gesto. Barcelona: Biblioteca Universitaria Miracle.

Cómo un docente puede llegar a convertirse en un buen comunicador

La comunicación en el aula. Cuando la postura y el gesto toman la palabra

La comunicación es la principal herramienta de transmisión de conocimientos en el ámbito docente. Posibilita el proceso de enseñanza-aprendizaje y la difusión de los avances de la ciencia y el saber. Para contribuir de forma óptima a dicha difusión, el docente debe dominar determinadas habilidades comunicativas relacionadas con lo que dice (lenguaje verbal) y con el cómo lo dice (comportamiento no verbal). La forma de elaborar su discurso, su expresión facial, sus gestos, su mirada, sus posturas, el uso del espacio, el manejo de las distancias, su apariencia, el uso del tacto y del contacto; todo interviene a la hora de comunicarnos con los alumnos, o con cualquier tipo de auditorio.


Muchos hemos “sufrido” en alguna ocasión a algún profesional que, conociendo y dominando la materia, no se expresaba con claridad, no se hacía entender, o no convencía con sus palabras. Un buen comunicador, pero sobre todo un buen docente, debería acreditar ciertas competencias comunicativas. También debería poseer habilidades para “leer” el significado de las expresiones faciales, miradas, gestos y posturas de sus alumnos. Pero esta habilidad no se enseña en los cursos que capacitan para el ejercicio de la docencia. Sin embargo este libro le ayudará a ello.

Y no se preocupe en exceso, aunque nuestro estilo y forma de comunicarnos se haya ido forjando con los años y se haya convertido en un hábito fuertemente arraigado, muchos de estos hábitos adquiridos y consolidados con el tiempo pueden ser revisados y modificados. Este libro da un paso en ese sentido para que podamos mejorar las competencias comunicativas lingüísticas, hápticas, paralingüísticas, proxémicas, kinésicas y estilísticas.


Nunca se había escrito un libro que abordara el proceso de enseñanza-aprendizaje desde el punto de vista de la comunicación de una forma tan completa. No obstante, este libro puede ser de utilidad no solo a los docentes, sino también a los científicos, directivos, políticos, juristas, periodistas, artistas, sacerdotes, agentes comerciales y a todas aquellas personas que tengan que expresarse en público con cierta frecuencia.

Índice del libro


Agradecimientos. 1

Prólogo. 2

Índice. 3

INTRODUCCIÓN.. 8

CAPÍTULO 1: LA COMUNICACIÓN 9

¿QUÉ SIGNIFICA COMUNICAR?. 9

EL CEREBRO Y LA COMUNICACIÓN.. 9

El cuerpo calloso. 12

LOS ELEMENTOS IMPLICADOS EN LA COMUNICACIÓN.. 13

PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA COMUNICACIÓN.. 15

LA COMUNICACIÓN EFICAZ CON NUESTROS ALUMNOS. 15

La escucha activa. 16

LAS SEÑALES DE MANTENIMIENTO DE LA COMUNICACIÓN (FEEDBACK). 17

LA IMPORTANCIA DEL CLIMA EN EL AULA.. 18

El profesor agresivo. 18

El alumno agresivo. 19

El profesor pasivo. 19

El alumno pasivo. 19

El profesor manipulador. 20

El alumno manipulador. 20

El profesor asertivo. 20

CUANDO LA COMUNICACIÓN NO ES EFICAZ. 21

BARRERAS EN LA COMUNICACIÓN.. 23

Los ruidos e interrupciones. 23

La escucha selectiva y el marco de referencia. 23

Las motivaciones. 23

Los prejuicios. 24

Las expectativas. 24

Los problemas de semántica. 24

La falta de inteligencia emocional 25

El exceso de información. 25

CLASES DE COMUNICACIÓN ORAL. 25

LA COMUNICACIÓN ORAL FRENTE A LA ESCRITA.. 26

CAPÍTULO 2: LA EXPOSICIÓN ORAL. 27

NERVIOS, ANSIEDAD Y MIEDOS. 27

Síntomas evidentes de nerviosismo. 29

Controlar los nervios. 30

No publicitar nuestro nerviosismo. 31

LA PREPARACIÓN ES IMPORTANTE. 31

LOS ENSAYOS PREVIOS. 33

EL DISCURSO.. 34

Introducción. 34

Nudo. 35

Desenlace. 35

COMO EXPONER. 35

LA INTERACCIÓN CON LOS ALUMNOS. 37

Algunas claves para mantener la atención o recuperarla. 38

EL USO DE APOYOS AUDIOVISUALES (RECURSOS DIDÁCTICOS). 38

SI ALGO TIENE QUE FALLAR, FALLARÁ.. 42

CAPÍTULO 3: EL COMPORTAMIENTO  NO VERBAL EN EL AULA.. 43

EL ESTUDIO MÁS CITADO SOBRE COMUNICACIÓN.. 44

LA IMPORTANCIA DE SER CONGRUENTES. 45

LENGUAJE NO VERBAL, LENGUAJE CORPORAL, COMUNICACIÓN NO VERBAL Y COMPORTAMIENTO NO VERBAL  46

LA IMPORTANCIA DEL CANAL VISUAL. 47

NUESTRO CEREBRO FUNCIONA EN AUTOMÁTICO.. 47

COMPONENTES DEL COMPORTAMIENTO NO VERBAL. 49

LA APARIENCIA.. 49

Los olores también comunican. 51

La formación de impresiones por parte del alumno. 51

El alumno evalúa la eficacia de un profesor en dos segundos. 51

PARALINGÜÍSTICA.. 52

El volumen. 53

La velocidad. 53

El tono. 54

El timbre. 54

La fluidez verbal 55

Los silencios y pausas. 55

La claridad. 55

PROXÉMICA.. 56

HÁPTICA.. 57

Un tipo de contacto especial: el apretón de manos. 58

KINESIS. 60

CAPÍTULO 4: CUANDO EL GESTO TOMA LA PALABRA.. 62

CLASIFICACIÓN DE LOS GESTOS. 63

Emblemas. 63

Ilustradores. 64

Desplazamientos afectivos o emocionales. 64

Reguladores. 64

Adaptadores. 65

LA EXPRESIÓN FACIAL. 65

Microgestos o microexpresiones. 67

La posición de las cejas. 68

EL ROSTRO DE LAS EMOCIONES. 69

La tristeza. 70

La ira. 71

La sorpresa. 73

El miedo. 74

El asco. 75

El desprecio. 76

La alegría. 77

Precaución al interpretar las emociones. 80

Emociones sutiles. 81

LA MIRADA.. 84

La dilatación pupilar. 86

CAPÍTULO 5: GESTOS Y POSTURAS EN EL AULA.. 87

LOS GESTOS EN EL AULA.. 87

GESTOS MÁS COMUNES QUE PUEDEN APARECER EN LA SITUACIÓN DE CLASE. 87

LA POSTURA CORPORAL. 92

La posición de sentado. 94

GESTOS Y POSTURAS ESPEJO.. 95

La base neurológica de la imitación. 96

El bostezo como mecanismo de espejo. 97

Utilidad del mecanismo de espejo. 98

CAPÍTULO 6: A PRACTICAR. 100

Fotos 1 a 6. Cinco gestos en una reunión de trabajo. 100

Foto 7. Gesto de sinceridad frente a gesto de valoración con cierre. 101

Foto 8. Cruce de brazos con puños cerrados frente a mano señalando con el dedo. 102

Foto 9. Brazos unidos por delante frente a brazos unidos por detrás. 102

Fotos 10 y 11. La barrera de la taza de café. 103

Foto 12. Tirar del cuello de la camisa. 103

Foto 13. Mano masajeando la garganta. 104

Fotos 14 y 15. Mano sujetando la cabeza. 104

Fotos 16 y 17. Picores de nariz. 105

Fotos 18 y 19. Frotarse el ojo. 105

Fotos 20 y 21. Frotarse las manos. 106

Fotos 22 y 23. Manos con dedos entrelazados y codos apoyados sobre la mesa. 106

Fotos 24 y 25. Cruce de brazos sobre el pecho. 107

Foto 26. Cruce de brazos con pulgares hacia arriba. 107

Fotos 27 y 28. Brazos detrás del cuerpo. 108

Foto 29. Sentado con manos unidas junto a sentado con mirada de reojo. 108

Fotos 30 y 31. Gesto sentado con manos apoyadas sobre las piernas frente a gesto sentado con manos relajadas  109

Foto 32. Sentados con cruce de tobillos. 109

Foto 33. Pies retraídos o pies enroscados en la silla. 110

Foto 34. Gestos espejo. 110

EPÍLOGO.. 111

BIBLIOGRAFÍA: Trabajos citados. 112